China gana a bajo costo una batalla decisiva por el control de la IA

En una jugada que ha sacudido los cimientos de la competencia global en inteligencia artificial, China ha demostrado que puede alcanzar avances significativos en el control de la IA sin depender de los costosos recursos tecnológicos que dominan el panorama occidental. El reciente éxito del modelo de lenguaje grande (LLM) DeepSeek-R1, desarrollado en China, ha puesto en evidencia que el país asiático no solo está compitiendo, sino que lo está haciendo de manera más eficiente y económica. Este logro ha reavivado el debate sobre la efectividad de las restricciones impuestas por Estados Unidos y ha planteado preguntas cruciales sobre el futuro de la carrera por el control de la IA.

El análisis de este avance fue realizado por Kenton Thibaut, investigadora residente senior en China en el Laboratorio de Investigación Forense Digital (DFRLab) del Atlantic Council, donde dirige la programación sobre China para la Iniciativa Democracia + Tecnología. Thibaut publicó recientemente en el portal de The Atlantic Council un artículo titulado: “Lo que el avance de DeepSeek dice (y no dice) sobre la ‘carrera de la IA’ con China”. En su trabajo, Thibaut destaca que el modelo DeepSeek-R1 ha igualado el rendimiento del modelo o1 de OpenAI en una serie de tareas básicas, logrando este hito con una fracción del costo y ofreciendo acceso gratuito a su tecnología. Este avance no solo es impresionante por su eficiencia, sino también por la forma en que se ha alcanzado: sin depender de los chips H100 de alto rendimiento, cuyo uso está prohibido para las empresas chinas debido a los controles de exportación de Estados Unidos.

China lleva la delantera en el control de la IA

El control de la IA se ha convertido en un campo de batalla estratégico entre las potencias globales, y el éxito de DeepSeek-R1 ha añadido una nueva capa de complejidad a esta competencia. En lugar de utilizar chips de última generación, el equipo detrás de DeepSeek optimizó el ancho de banda de memoria entre los chips H800, menos sofisticados, pero más accesibles, permitiendo que estos procesadores “compartan” el tamaño de un modelo muy grande. Esta innovación no solo redujo los costos de entrenamiento del modelo, sino que también demostró que China puede sortear las restricciones tecnológicas impuestas por Occidente. Sin embargo, como señala Thibaut, este logro no significa necesariamente que los controles de exportación estadounidenses hayan fracasado, sino que China ha sabido aprovechar los recursos disponibles de manera creativa.

El reciente éxito del modelo de lenguaje grande (LLM) DeepSeek-R1, desarrollado en China, ha puesto en evidencia que el país asiático no solo está compitiendo, sino que lo está haciendo de manera más eficiente y económica. Ilustración MidJourney

El avance de DeepSeek ha generado un intenso debate en los círculos de política exterior y tecnológicos de Estados Unidos. Algunos han comenzado a cuestionar si las restricciones actuales son suficientes para mantener a China a raya en la carrera por el control de la IA. Sin embargo, otros argumentan que este logro es más el resultado de una acumulación estratégica de recursos previos a las restricciones que de una innovación autóctona. Por ejemplo, el anuncio de Huawei a finales de 2023 sobre la producción de un teléfono inteligente con un chip de siete nanómetros, a pesar de las restricciones, fue posible gracias a la acumulación de máquinas de litografía de ASML antes de que entraran en vigor las prohibiciones. Este patrón sugiere que China ha estado jugando un juego a largo plazo, preparándose para los desafíos que sabía que enfrentaría.

Miopía del gigantismo enceguece a EE.UU.

El control de la IA no solo es una cuestión de tecnología, sino también de estrategia política y económica. En Estados Unidos, gran parte de la conversación se ha centrado en limitar las capacidades de China, particularmente en lo que respecta al acceso a la computación de alto rendimiento. Sin embargo, el éxito de DeepSeek plantea dudas sobre la efectividad de este enfoque. Si bien es cierto que las restricciones pueden ralentizar el avance chino, también es evidente que China está encontrando formas de superar estos obstáculos. Esto ha llevado a algunos expertos a argumentar que Estados Unidos necesita una estrategia más matizada, que vaya más allá de simplemente restringir el acceso a la tecnología y aborde de manera integral los desafíos que plantea el desarrollo de la IA.

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Uno de los aspectos más preocupantes para Estados Unidos es que el enfoque actual en la seguridad nacional podría estar limitando el espacio para un debate más amplio sobre la gobernanza de la IA. La obsesión por superar a China en la carrera por la inteligencia artificial general (IAG) ha llevado a algunas empresas a argumentar que las externalidades negativas de construir centros de datos masivos a gran escala son un precio que vale la pena pagar. Sin embargo, como demuestra el caso de DeepSeek, este enfoque puede ser miope. China ha demostrado que es posible lograr avances significativos sin incurrir en costos exorbitantes, lo que sugiere que la eficiencia y la innovación pueden ser tan importantes como la capacidad computacional bruta.

La creatividad en inteligencia concentrada

El control de la IA no es solo una cuestión de quién tiene los chips más potentes, sino también de quién puede utilizarlos de manera más eficiente y creativa. El éxito de DeepSeek ha puesto de relieve la necesidad de que Estados Unidos reevalúe su estrategia en este ámbito. En lugar de centrarse únicamente en limitar las capacidades de China, Estados Unidos debería considerar cómo puede fomentar un ecosistema de IA más robusto y sostenible en casa. Esto incluye no solo invertir en tecnología, sino también en políticas que promuevan la transparencia, la colaboración y la innovación responsable.

En última instancia, el control de la IA no se ganará con soluciones milagrosas, sino con un compromiso constante y reflexivo de todos los actores involucrados. El caso de DeepSeek es un recordatorio de que la competencia global en inteligencia artificial es un juego de largo alcance, en el que la creatividad, la eficiencia y la adaptabilidad pueden ser tan importantes como los recursos tecnológicos. A medida que China continúa avanzando, Estados Unidos debe estar preparado para responder no solo con restricciones, sino también con una visión clara y proactiva de lo que significa liderar en la era de la IA.

El control de la IA se ha convertido en un campo de batalla estratégico entre las potencias globales, y el éxito de DeepSeek-R1 ha añadido una nueva capa de complejidad a esta competencia. Ilustración MidJourney.

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El futuro de la inteligencia artificial no está escrito, y el control de la IA seguirá siendo un campo de batalla en constante evolución. Lo que está claro es que, en esta carrera, no habrá un solo ganador, sino múltiples actores que deberán aprender a coexistir y competir en un mundo cada vez más impulsado por la tecnología. El éxito de DeepSeek es solo el comienzo de una nueva fase en esta competencia, y tanto China como Estados Unidos tendrán que adaptarse rápidamente a las realidades cambiantes del panorama global de la IA.

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