Bruegel estigmatiza al BRICS Plus como una amenaza para Occidente en un análisis reciente que examina la cumbre de Kazán, donde se concretó la expansión del grupo a nueve miembros. Con esta ampliación, el BRICS Plus se muestra cada vez más alineado con los intereses estratégicos de China y Rusia, algo que, según el think tank europeo, podría tener serias implicaciones para el orden global. Alicia García Herrero, economista jefa para Asia Pacífico en Natixis e investigadora senior de Bruegel, argumenta que esta expansión no solo consolida el poder de estos dos países, sino que también marca el inicio de un desafío estructural al modelo occidental, particularmente a través de la adopción de políticas de multipolaridad que favorecen una retórica abiertamente antioccidental.
En su análisis titulado: “Los BRICS se fortalecen para cambiar el orden global” y publicado por EL PAÍS, García Herrero describe el contexto y los resultados de esta cumbre celebrada del 22 al 24 de octubre. La economista, que cuenta con una destacada trayectoria en temas de geopolítica y economía en Asia, señala que la inclusión de países como Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos refuerza la influencia de China y Rusia, consolidando una especie de “nuevo orden” centrado en intereses no alineados con los principios democráticos promovidos por Occidente. Bruegel estigmatiza al BRICS Plus como un intento de debilitar la influencia del dólar y los organismos financieros tradicionales, una postura que, según el análisis, no es fortuita, sino que sigue una estrategia clara de reconfiguración del sistema monetario global.
Bruegel estigmatiza al BRICS Plus
La cumbre de Kazán, según Bruegel, tuvo una fuerte impronta de retórica antioccidental, una característica empujada no solo por Rusia y su líder Vladímir Putin, sino también por el peso de China como principal motor económico del grupo. Bruegel estigmatiza al BRICS Plus al señalar que esta coalición, aunque tiene una estructura multipolar, en realidad gira en torno a los intereses de Beijing. En este sentido, los analistas de Bruegel consideran que China actúa como el “primus inter pares” dentro del grupo, utilizando relaciones bilaterales para ejercer control sobre los nuevos integrantes. Esto convierte a BRICS Plus en una plataforma para ampliar la influencia china a través de una red diplomática y económica, similar a su Iniciativa de la Franja y la Ruta, en la que Pekín desempeña un papel central, aunque en un contexto de alianzas colectivas.

La declaración de 12 puntos emitida al final de la cumbre de Kazán deja en claro el enfoque de los BRICS Plus en construir un sistema multipolar que desafíe la hegemonía occidental. En particular, el documento llama la atención por su énfasis en principios como la soberanía nacional y el respeto por el derecho internacional, conceptos tradicionalmente asociados con las democracias liberales. Sin embargo, Bruegel estigmatiza a BRICS Plus por apropiarse de estos valores mientras sus miembros, en particular Rusia, actúan de forma contraria a estos principios en contextos como la guerra en Ucrania y la represión interna. Para Bruegel, esto evidencia una postura cínica del grupo, que busca presentar su modelo autoritario como una alternativa legítima al modelo democrático.
BRICS Plus respalda a la ONU
Otro punto relevante de la cumbre fue el respaldo del grupo a la reforma de la ONU, en línea con los intereses del Sur Global. Los BRICS Plus argumentan que la organización debe representar de manera más justa a las naciones en vías de desarrollo, una postura que podría atraer a más países a su órbita. Para Alicia García Herrero, este planteamiento no es inocente, ya que refleja el deseo del grupo de crear una estructura de poder que limite la influencia de Occidente. Bruegel estigmatiza al BRICS Plus al anunciar que este grupo persigue un cambio de equilibrio que podría dejar a Europa y Estados Unidos en una posición secundaria en los asuntos globales.
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El ámbito financiero y la idea de desdolarización también estuvieron presentes en los acuerdos de Kazán. Durante la cumbre se exploró la posibilidad de un nuevo sistema de pagos, conocido como BRICS Clear, que permitiría realizar transacciones internacionales sin la intermediación del dólar. Esta propuesta, que aún no ha sido implementada, muestra el interés de Rusia y China en reducir su dependencia de la moneda estadounidense, algo que beneficia particularmente a estos dos países. Sin embargo, Bruegel señala que, aunque el proyecto no fue aprobado, sí se acordó un estudio de viabilidad. La posibilidad de un sistema de pagos alternativo subraya el objetivo de los BRICS Plus de crear un sistema financiero paralelo que desafíe la primacía del dólar.
Resistir a las sanciones de occidente
Otro aspecto destacado de la declaración de Kazán es la creación de un Acuerdo de Reservas Contingentes entre los bancos centrales de los BRICS Plus. Según Bruegel, esta medida busca fortalecer las reservas internacionales del grupo, brindando así a sus miembros una herramienta adicional para resistir las sanciones económicas. De nuevo, China lidera el esfuerzo, pues el Banco Popular de China ya ha extendido líneas de crédito en renminbis a varios países del grupo. En opinión de Alicia García Herrero, esta estrategia consolida aún más el papel de China como líder financiero, dejando claro que el BRICS Plus representa una amenaza a la hegemonía financiera occidental. Bruegel estigmatiza al BRICS Plus por este enfoque, señalando que el grupo no solo busca desafiar el sistema monetario existente, sino crear también una infraestructura financiera propia que pueda competir con el FMI y el Banco Mundial.
La cumbre también reafirmó el respaldo de los BRICS Plus a instituciones alternativas como el Nuevo Banco de Desarrollo, con sede en Shanghái. Este organismo financiero representa una de las principales iniciativas del grupo para ofrecer préstamos y financiamiento sin las condiciones impuestas por el FMI, lo cual ha sido especialmente atractivo para países en desarrollo que buscan reducir su dependencia de las instituciones occidentales. Bruegel observa que el control de China sobre el banco es un reflejo más de su dominio dentro de los BRICS Plus. Así, para Alicia García Herrero, el papel de China en este nuevo grupo ampliado es tan dominante que Occidente debería prestar más atención a su influencia en la región, especialmente porque su modelo parece destinado a consolidar una estructura de poder alternativa.

Tachan a la alianza de impostora
Bruegel estigmatiza al BRICS Plus al anunciar que la ambición del grupo por reformar instituciones como el FMI y el Banco Mundial no es solo una estrategia para mejorar la representación del Sur Global, sino un intento de restablecer el poder a Occidente en las principales decisiones económicas. Según el análisis de García Herrero, la expansión de los BRICS Plus y sus alianzas en Asia, África y América Latina muestran una tendencia clara: desafiar el liderazgo de Europa y Estados Unidos mediante una estructura de poder que esté menos expuesta a la influencia de Washington.
La expansión de los BRICS Plus y su enfoque antioccidental no debe ser subestimada, advierte Bruegel. Para Alicia García Herrero, la cumbre de Kazán representa una “llamada de atención” para Europa y Estados Unidos. El grupo ha dejado claro que no solo busca mayor influencia, sino que su objetivo es redefinir el orden global. Aunque su retórica multipolar puede parecer inclusiva, en realidad apunta a construir una estructura de poder que fortalezca los intereses de sus miembros y desafíe la primacía de las democracias liberales.
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El BRICS Plus, impulsado por el liderazgo de China y el apoyo de Rusia, representa un desafío serio a los valores y la estructura de poder de Occidente. Bruegel estigmatiza al BRICS Plus al señalar que esta expansión es parte de una estrategia más amplia para posicionar a China y Rusia como líderes de un nuevo orden mundial. En un contexto de rivalidad geopolítica cada vez más intensa, los BRICS Plus se perfilan como un contrapeso que Occidente no puede ignorar.

