¿Por qué solicitud de membresía al BRICS duplica a las que tiene la OCDE?

En el mundo actual, marcado por fluctuantes alianzas económicas y bloques de poder en constante redefinición, emerge una pregunta intrigante: ¿Por qué hay una cola de 15 países para entrar en los BRICS y solo 6 en la OCDE? Este fenómeno, ilustrado por el periodista Fabián Falconi desde Brasil para Sputnik, destapa una realidad en la geopolítica mundial que merece ser analizada con detenimiento.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), fundada en 1961 y vista como un bastión de la economía occidental, cuenta actualmente con 38 países miembros y seis más en espera. Este grupo, nacido en el contexto post-Segunda Guerra Mundial, ha sido un símbolo de cooperación económica y política, pero también de una cierta uniformidad ideológica que refleja las prioridades de las naciones más ricas. En cambio, los BRICS+, que ya cuentan con 10 miembros, tienen 15 países anhelando unirse. Este bloque, inicialmente analizado por el economista de Goldman Sachs Jim O’Neill como un conjunto de mercados emergentes, ha evolucionado hacia una identidad propia, arraigada en un proyecto antihegemónico.

La autonomía en el BRICS

El crecimiento de los BRICS y su atractivo como alternativa a bloques como la OCDE o el G7 es notable. Los BRICS no se presentan simplemente como un contrapeso económico, sino también como una voz para aquellos países que buscan una mayor autonomía en la toma de decisiones globales, alejándose del paradigma occidental. Esta diversidad y flexibilidad en las políticas y prácticas comerciales e industriales ofrecen a los países en desarrollo un foro más acogedor y menos restrictivo en términos de alineación política y económica.

BRICS
Los estudios de Goldman Sachs incluso predicen que para 2050, los BRICS podrían superar al G7, que incluye a los mayores países de la OCDE, en términos de PIB. Ilustración MidJourney

En términos de influencia económica, los BRICS representan alrededor del 40% del PIB mundial, una cifra que, aunque aún inferior a la de la OCDE, muestra una tendencia al alza. Los estudios de Goldman Sachs incluso predicen que para 2050, los BRICS podrían superar al G7, que incluye a los mayores países de la OCDE, en términos de PIB. Esta dinámica refleja un cambio en el centro de gravedad económico mundial, desplazándose gradualmente hacia mercados emergentes y naciones que históricamente han sido consideradas periféricas en el panorama económico global.

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Un asunto filosófico

Más allá de la economía, la filosofía subyacente de los BRICS desafía el modelo occidental tradicional. Mientras la OCDE favorece un enfoque de sociedad organizada en torno a principios de economía capitalista liberal y democracia electoral multipartidista, los BRICS aceptan una diversidad más amplia de enfoques políticos y económicos. Este reconocimiento de la diversidad cultural, política y económica ofrece a los países una plataforma para perseguir sus propios caminos de desarrollo, sin la presión de adaptarse a un modelo único.

La ambición de los BRICS de actuar como un foro para las naciones de la periferia capitalista les permite influir en la geopolítica global. Países como Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica, junto con nuevos miembros como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irán, no solo aportan diversidad, sino también un peso económico y político considerable. Además, su interés en sectores como la producción de petróleo y alimentos les otorga una influencia estratégica en el comercio mundial.

La desdolarización los une

El camino de los BRICS hacia la desdolarización del mundo es otro aspecto clave. Con iniciativas como la Franja y la Ruta de China y el apoyo a Rusia en su confrontación con Occidente, los BRICS buscan alternativas al dólar estadounidense para sus transacciones comerciales. Esta tendencia hacia la utilización de monedas locales en los acuerdos comerciales refleja un deseo de autonomía financiera y una resistencia a la hegemonía del dólar.

BRICS
Los BRICS, por otro lado, representan no solo un grupo económico en ascenso, sino también un proyecto político y social que ofrece una alternativa más inclusiva y diversa. Ilustración MidJourney

En cuanto a la infraestructura financiera, los BRICS han establecido su propio marco con el Acuerdo de Reservas de Contingencia y el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD). Estas instituciones, enfocadas en financiar proyectos en sectores como el transporte y las energías alternativas, ofrecen un contrapunto a las instituciones financieras internacionales dominadas por los países de la OCDE. Estas iniciativas reflejan un esfuerzo por atender mejor las necesidades de los países en desarrollo y por crear nuevas estructuras que se adapten a un mundo cada vez más multipolar.

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Un proyecto político y social

Este análisis demuestra que el creciente interés en los BRICS, en contraste con la OCDE, es un reflejo de un mundo en transformación. Mientras la OCDE sigue siendo un espacio de cooperación y desarrollo significativo, su enfoque y sus miembros reflejan un orden establecido que cada vez más países encuentran restrictivo y desfasado.

Los BRICS, por otro lado, representan no solo un grupo económico en ascenso, sino también un proyecto político y social que ofrece una alternativa más inclusiva y diversa. Este es el mundo emergente en el que países con diferentes historias, culturas y modelos de desarrollo buscan un lugar en la mesa global, un mundo donde la voz de cada nación se escucha y se respeta en su singularidad.

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