La Policía del Valle del Támesis ejecutó este jueves la detención del expríncipe Andrés, hermano menor del rey Carlos III, en una operación que sacudió los cimientos de la monarquía británica. El arresto se produjo en su residencia de Windsor, en su sexagésimo sexto cumpleaños, bajo la sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, un cargo que hasta ahora no había sido imputado al duque de York. Fuentes judiciales confirmaron que la orden se emitió tras el análisis de los denominados “Archivos Epstein”, un lote de documentos desclasificados que vinculan a la élite global con la red de tráfico sexual del financiero Jeffrey Epstein. La detención se llevó a cabo sin incidentes, aunque fuentes policiales describieron el ambiente en el lugar como «tenso», mientras agentes registraban la propiedad en busca de pruebas adicionales.
LOS ARCHIVOS DE EPSTEIN QUE NADIE QUISO VER: EL CORREO QUE LO SEÑALA
Según la investigación elaborada por el periodista Sean O’Neill, editor senior de The Sunday Times y especialista en casos de corrupción institucional con más de dos décadas de experiencia en la cobertura de la Casa Real, el material base que sustenta este reportaje se titula «The Unraveling of a Prince: New Evidence in the Epstein Scandal». O’Neill, quien ha seguido el caso desde los primeros arrestos en 2019, sostiene que la nueva evidencia apunta a un delito de mayor calado que el mero encubrimiento. El análisis de los correos electrónicos incautados a Ghislaine Maxwell, exsocia de Epstein, sugiere que Andrés habría utilizado su estatus diplomático para facilitar encuentros y proporcionar cobertura legal a las operaciones del magnate en suelo europeo.
La acusación formal contra el expríncipe se centra en un periodo comprendido entre 2013 y 2016, cuando aún ostentaba el título de Enviado Comercial del Reino Unido. Durante esos años, se le investiga bajo la sospecha de mala conducta por presuntamente haber facilitado información confidencial sobre los movimientos de víctimas menores de edad que intentaban huir de la red de Epstein. Documentos internos del Departamento de Comercio Internacional, filtrados a la prensa, indican que Andrés habría autorizado el uso de dependencias oficiales para reuniones privadas con el financiero, desviándose de su cometido diplomático y actuando al margen de los protocolos de seguridad del Estado.

La reacción de las instituciones no se hizo esperar. Scotland Yard emitió un comunicado lacónico pero contundente: «Como parte de la investigación, hoy hemos arrestado a un hombre de unos sesenta años de Norfolk bajo sospecha de mala conducta en un cargo público y estamos realizando búsquedas en direcciones de Berkshire y Norfolk. El hombre permanece bajo custodia policial en este momento». Paralelamente, un portavoz del Palacio de Buckingham manifestó su «profunda consternación» y aseguró que la Casa Real no haría comentarios mientras durase el proceso judicial, aunque fuentes internas revelaron que el rey Carlos III fue informado minutos antes del arresto y se encuentra en «estado de shock».
LA SOMBRA DE GHISLAINE MAXWELL: CÓMO UNA AMISTAD LETAL TERMINÓ EN ESPOSAS
Este nuevo capítulo judicial se superpone a las denuncias previas por agresión sexual presentadas por Virginia Giuffre, una de las víctimas más visibles de la trama. Giuffre, fallecida en abril de 2025 tras años de lucha contra el trauma, acusó a Andrés de haber abusado de ella cuando tenía 17 años, en visitas a las mansiones de Epstein en Nueva York y las Islas Vírgenes. Aunque el príncipe alcanzó un acuerdo extrajudicial millonario con ella en 2022 para evitar un juicio civil, nunca reconoció los hechos, limitándose a expresar su «arrepentimiento» por haber frecuentado el entorno del pedófilo. La sombra de aquel acuerdo planea ahora sobre el nuevo proceso, que investiga si el dinero utilizado para silenciar a Giuffre procedía de fondos opacos vinculados a paraísos fiscales.
Los expertos legales consultados coinciden en que el cargo de mala conducta en un cargo público es jurídicamente complejo. La catedrática de Derecho Penal de la London School of Economics, Penelope Mathers, explicó que «este delito requiere probar que un funcionario, en el ejercicio de sus competencias, actuó de manera deliberadamente contraria al interés público. No es simplemente un desliz ético; es una traición a la confianza depositada por el Estado». Mathers señaló que la Fiscalía de la Corona deberá demostrar que Andrés no solo acompañó a Epstein en eventos oficiales, sino que utilizó su influencia para protegerlo, un umbral probatorio alto, pero que los nuevos archivos podrían sustentar.
Mientras tanto, la opinión pública británica asimila el impacto de la noticia con una mezcla de hastío y conmoción. Según una encuesta flash realizada por YouGov, el 73% de los británicos considera que la monarquía debería despojar a Andrés de todos sus títulos restantes de forma inmediata, y un 58% cree que el arresto daña irreversiblemente la imagen de la Corona a nivel internacional. Las cifras reflejan un cambio sísmico en la percepción de una institución que, hasta hace una década, parecía inmune a los escándalos de esta magnitud. La presión sobre el Parlamento para que acelere una reforma constitucional que limite los privilegios de la realeza se ha intensificado en las últimas horas.
EL 73% QUE ENTERRÓ SU LEGADO: LA MONARQUÍA FRENTE AL VEREDICTO POPULAR
La detención también ha reabierto el debate sobre el papel de las élites en la impunidad de Epstein. Un informe de 2024 del Centro para la Integridad Pública estimaba que al menos 150 personalidades de alto perfil, entre políticos, magnates y aristócratas, fueron mencionadas en los archivos desclasificados, aunque solo un puñado enfrentó consecuencias legales. El caso de Andrés, sin embargo, es paradigmático por su condición de miembro de la familia real en activo. Organizaciones de derechos humanos, como la Fundación Giuffre para la Protección de la Infancia, han emitido notas de prensa celebrando el arresto, calificándolo como «un paso adelante en la desarticulación de la red de complicidades que protegió a Epstein durante décadas».

En los registros simultáneos en Berkshire y Norfolk, los agentes incautaron dispositivos electrónicos y documentación clasificada que, según fuentes cercanas a la investigación, podría contener las pruebas definitivas. Se espera que el expríncipe Andrés sea trasladado en las próximas horas a una comisaría central de Londres para ser interrogado bajo la sospecha de mala conducta, en una sesión que se prevé larga y que podría extenderse durante el fin de semana. Su equipo legal, encabezado por el prestigioso abogado penalista Gary Bloxham, ya ha anunciado que solicitará la libertad bajo fianza, argumentando que su cliente ha colaborado en el pasado con la justicia y no supone un riesgo de fuga.
DE HÉROE DE MALVINAS A DETENIDO EN WINDSOR: LA DOBLE VIDA DEL HIJO DE ISABEL II
La imagen del segundo hijo de Isabel II, otrora héroe de la guerra de Malvinas y rostro amable de la diplomacia británica, yace ahora en el suelo de los titulares, junto a la fotografía que le sitúa en la mansión de Epstein con una joven al lado. Ese retrato, tomado en 2010 y que ha dado la vuelta al mundo, resume visualmente la caída. La narrativa de un hombre que lo tuvo todo y que, según la fiscalía, lo arriesgó todo para mantener una amistad letal, es el eje de un drama que aún no ha escrito su último capítulo. El proceso judicial apenas comienza, pero el veredicto popular, alimentado por años de revelaciones, ya parece estar escrito: la impunidad de sangre ha encontrado un límite en las rejas de una celda.

