El Nuevo Carabobo y su 2024

SINSECRETOSCB @CESARBURGUERA

César Burguera

Todos con Nicolás. Se repite el mismo episodio, se presenta la similar escena. Es la inquebrantable filosofía que ha venido proclamando fervorosamente Rafael Lacava y que recorre el país bajo la ilusionante denominación del “Nuevo Carabobo”. Rafael Lacava es uno de los más importantes líderes de las diferentes expresiones del Chavismo. Es un consecuente custodio del permanente legado. Es un revolucionario a carta cabal, con ese necesario discurso de mayor moderación, con esa inapelable retórica de necesaria inclusión. Cuenta con el infinito aval de una excepcional gestión que ha recibido el ilimitado, permanente y decidido apoyo por parte del presidente Nicolás Maduro. Es haber observado como todas las innovadoras iniciativas gestadas por Rafael Lacava, con el fijado objetivo de la definitiva transformación de Carabobo, han contado con ese incondicional soporte de un afín gobierno nacional, de un comprometido presidente como Nicolás Maduro que observa, con plena satisfacción, lo que ha ocurrido en esta histórica región desde que Rafael Lacava asumiera su absoluta y necesaria conducción en el año 2017, ante un escenario caracterizado por un injustificable abandono, una suerte de innegable devastación. La desidia y la negligencia ocupaban hasta el más oscuro y recóndito rincón. Tal vez por ello vuelven, con su terca y estéril conducta, todos aquellos cuyo rumbo, destino y derrotero está signado por el fiel reflejo de sus incurables frustraciones, los mismos que las acepciones de secuestro y extorsión les suena familiares, los perennemente desesperados en el ánimo de estimular la inoportuna división, todos los irremediables entristecidos que han tratado de engendrar enormes barreras, reproducir elaborados obstáculos que buscarían comprometer la entrañable relación de lealtad y compromiso que existirá entre el presidente e incuestionable candidato de la revolución para los venideros comicios del 2024, Nicolás Maduro con quien se ha constituido, desde hace décadas, en el más consecuente de sus aliados, en el comprometido viajero a su costado como lo representa Rafael Lacava. Es volver a escuchar y ahora con mayor contundencia la eterna consigna “Una sola voz, un solo gobierno”.

El vital corredor electoral. Generalmente todos los aspirantes en aquellos comicios que asumen carácter  nacional tienen como principal objetivo obtener el patrimonio político, de lo que denominan, los más avezados expertos electorales, como el corredor electoral, el cual estaría conformado por las más importantes entidades federales que se ubican alineadas geográficamente dentro de la zona central y capital del país. Y es allí cuando surge la importancia medular de Carabobo y es volver a observar esa estricta comunión, ese  afectivo vínculo que existe entre Nicolás Maduro y Rafael Lacava, quienes conjuntamente han asumido la diaria tarea de enfrentar los desafíos que conlleva la recuperación de esta reverenciada patria. Es volver a recordar la propuesta surgida desde las mismas bases del PSUV en Carabobo y que Rafael Lacava, como su insustituible interlocutor, presentó ante la plenaria o seno del V Congreso del PSUV, para que se pronunciara de manera unánime y proclamara como abanderado o candidato del arraigado sentimiento chavista a su principal referencia como lo representa Nicolás Maduro para las próximas elecciones presidenciales a realizarse en el año 2024. Lacava no descansa en su labor de ser principal promotor de la continuidad del paso gubernamental de Nicolás Maduro, ese mismo paso que lleva impregnado la moderna confección, los necesarios cambios que requiere y exige Venezuela. Por ello es que Carabobo le ha correspondido asumir el liderazgo, es la entidad federal que se encuentra en la privilegiada posición de capitanear ese fundamental corredor electoral y de esa manera garantizar la reelección de Nicolás Maduro, quien siempre ha salido al encuentro con ese pueblo de Carabobo que lo ha apoyado incondicionalmente durante su tránsito gubernamental. De manera recurrente Nicolás Maduro hace presencia en esta bendita tierra que lo ha reconocido como uno de los suyos, recibido por su compañero de tantas luchas, su hermano de vida como lo constituye Rafael Lacava con quien comparte esta nueva concepción de patria. Se repiten los multitudinarios actos donde Nicolás Maduro como Rafael Lacava, apóstoles o predicadores de la esperanza, pasan revista o realizan un detallado balance de los importantes e incuestionables cambios que ha experimentado cardinales áreas en este “Nuevo Carabobo”. Es volver a retumbar en todo el encendido territorio carabobeño las emocionadas palabras de Nicolás Maduro “Cúmplase, todo el apoyo para Carabobo, incondicional apoyo a Rafael Lacava” y con aquel solidario abrazo entre los compañeros de complejos senderos se sellaba lo que será el destino y futuro de esta nueva patria. Parece estar escrito “En Carabobo nació Venezuela y será Carabobo quien abandere la segura reelección de Nicolás Maduro”.

El blindado y renovado PSUV. La pasada semana se llevó a cabo la actividad que tenía como objetivo designar a quienes le corresponderá la enorme responsabilidad de ser los Jefes de calle, comunidad y de UBCh dentro de la estructura de la primera expresión partidista del país como lo representa el PSUV. Se pudo palpar la consecuente emoción, fervor y compromiso que ha caracterizado a la base o militancia roja, esa misma que han sido los verdaderos protagonistas y arquitectos de las innumerables victorias que ha alcanzado la revolución. En Carabobo, como se esperaba, se impuso categóricamente el arraigado liderazgo que ha asumido la figura de Rafael Lacava, producto de esa íntima comunión con el ciudadano, con el militante. Igualmente se produjo la lógica réplica en cada uno de los municipios a través de las extensiones personales y políticas de Lacava como lo encarnan sus diferentes alcaldes. Por ello es que resulta contradictorio que desde Carabobo y en la mermada voz de los fracasados, esos mismos que la acepción de secuestro los ensordece familiarmente, algunas desdichadas frases, realizadas previamente a este vital proceso interno. “Quienes sean electos jefes de calle, comunidad o UBCh, tendrán la tarea mientras dure el V Congreso, es decir, cuatro años. Ningún alcalde o autoridad puede cambiar a un jefe de calle, comunidad o UBCh. Hay que respetar la decisión de las bases”. y es que el “organizador” al parecer ignora que el rumbo de cada gestión gubernamental de cualquier autoridad o alcalde siempre ha estado signada por el ineludible y obligado ejercicio de escuchar permanentemente la voz sabia del común, de ese Jefe de calle, comunidad o UBCh, que se encargaron de designarlos lejos de citadinos cónclaves o cerradas cofradías, porque en definitiva son las blindadas bases del PSUV los que van señalando el seguro y promisorio destino que se avecina para cualquier municipio o estado de esta patria. Y esa es la verdad.

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